No es claridad lo que te falta.

persona reflexionando

No te falta claridad.
Eso ya lo comprobaste.

Lo hablaste.
Lo entendiste.
Le diste nombre.

Lo pudiste explicar mejor que antes.

Y aun así, sigues ahí.

No es confusión.

Es otra cosa.

Porque decidir no es entender.

Decidir rompe algo.

Y eso es lo que estás evitando

Sabes que esa relación ya no es para ti.
Sabes que ese lugar ya no te hace bien.
Sabes lo que tendrías que hacer.

No hay nada nuevo que descubrir.

Hay algo que perder.

Y mientras sigas pensando,
no tienes que soltar nada.

Puedes quedarte donde estás
con la ilusión de que estás avanzando.

Procesando.
Trabajando en ti.

Pero sin tocar lo único que movería algo:

la decisión.

Pensar te da tiempo.
Te permite no romper nada.

Yo también me quedé ahí.

Mucho tiempo.

No porque no supiera.

Porque sí sabía.

Pero saber no me obligaba a perder.

Y eso es lo que no quieres ver.

Esto no se trata de entender más.

Se trata de aceptar lo que implica
hacer lo que ya entendiste.

Porque en el momento en que decides,
algo se cae.

Una relación.
Una versión de ti.
Una historia que ya no sostiene.

No es que no puedas.

Es que todavía no quieres pagar eso

Puedes quedarte ahí.

Nadie te está empujando.

Puedes seguir llamándole proceso.
Puedes seguir diciendo que estás trabajando en ti.

Pero no lo estás.

Estás sosteniendo una decisión que ya tomaste
y no quieres ejecutar.

No lo dejes aquí:

«No estás trabajando en tí»

.

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