La expectativa es un acuerdo que hiciste tú solo.

pareja blanco y negro difusa

Las expectativas no son tan inocentes como parecen.

Las creamos de manera inconsciente
porque nos permiten sentir que hay un lazo con el otro.

Como si el otro ya supiera el lugar que tiene en tu vida,
aunque nunca se haya dicho.

Esta expectativa es un acuerdo que hiciste tú solo…
y esperas que el otro cumpla.

Nombras a alguien.

“mi mejor amigo”
“mi pareja”
“alguien importante”

Y en ese nombrarlo, le asignas algo.

Un lugar en tu vida.
Una responsabilidad.
Una forma de estar para ti.

El otro no lo pidió.
No lo habló.
No lo aceptó.

Pero en tu cabeza… ya quedó.

Y entonces esperas.

Que esté.
Que entienda.
Que responda cuando tú necesitas.

Y cuando no pasa…

no cuestionas el acuerdo.

Cuestionas a la persona.

“no estuvo cuando lo necesité”
“yo sí habría hecho eso por él”
“me falló”

Pero no te falló.

Nunca supo lo que esperabas.

Tú construiste algo completo…
y luego lo viviste como si fuera compartido.

Y ahí viene lo más cómodo.

Tú quedas bien.

Tú sí diste.
Tú sí estuviste.
Tú sí cumpliste.

Y el otro falla.

Y así no tienes que ver algo más incómodo:

que esperabas algo que nunca fue real.

Y cuando no se cumple, no solo pierdes al otro.

Te encuentras con todo lo que no hiciste por ti…
mientras esperabas que alguien más lo hiciera.

.

Si pensaste en alguien al leer esto, envíaselo.

Enviar por WhatsApp

Deja un comentario